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June 05 Generación de los 80El objeto de esta misiva es la de reivindicar a una generación: la de todos aquellos que nacimos en los 80 (año arriba, año abajo), la de los que estamos currando o estudiando algo que nuestros padres ni podían soñar, la que vemos que el piso que ellos compraron ahora vale veinte o treinta veces más, la de los que estaremos pagando nuestra vivienda hasta los cincuenta años. Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos delante de los grises; no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con las Olimpiadas del 92. Aunque no nacimos en una dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática y la serie Cuéntame nos parece que es una mierda y que hace apología del franquismo. Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales, y sabemos de política más que nuestros padres y más de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños y descendientes. Somos la última generación en aprender a jugar en la calle a las chapas, a la peonza, a las canicas, a la comba, a la goma o al rescate, y, a la vez, somos la primera en jugar a videojuegos; hemos ido a parque de atracciones o visto dibujos animados en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente, y nadie se lo dice. Se nos ha etiquetado de “Generación X”, y tuvimos que tragarnos bodrios como Historias del Kronen o Reality Bites, Melrose Place o” (te gustaron en su momento; vuélvelas a ver y verás qué chasco). Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco que no aparecía nunca, con las putadas de la señorita Rottenmayer, y nuestra primera canción del verano fue “Los Pajaritos” (1981). Somos una generación que ha visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que se ríe de un anuncio que decía que el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvo al baloncesto como primero de los deportes. Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo de pata de elefante y con la costura torcida. Nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los diez años. Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso, los últimos en hacer B.U.P. y COU y los pioneros de la E.S.O. Somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que no les cuesta un duro echarnos del curro. Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes de que naciéramos como si no hubiésemos vivido nada histórico. Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa; vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yeltsin tocarle borracho el culo a una secretaria. Los de nuestra generación fueron a la Guerra de Bosnia, cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos “¡OTAN no, bases fuera!” sin saber muy bien qué significaba, y nos enteramos de golpe un 11 de Septiembre. Aprendimos a programar el vídeo antes que nadie, jugamos con el “Spectrum”, odiamos a Bill Gates, vimos a Perico Delgado anunciar los primeros móviles y creíamos que Internet sería un mundo libre. Somos la generación de Espinete, de Don Pimpón y de Chema, el panadero farlopero. Quién diría entonces que, años más tarde, con España integrada en la UE, aquella niña morena habría de enseñarnos sus vergüenzas (Ruth Gabriel). Somos los que recordamos a Enrique del Pozo cantando con Ana, los del incomparable “¡planeador abajo!” de Mazinger Zeta, los de Ulises 31 y Comando G. Somos la generación que fue al cine a ver películas de Parchís, y que durante años creyó que el de rojo (como quien dice el de en medio de Los Chichos) era Enrique Búmbury. Los que crecieron escuchando a Europe y a ese grupete de imitadores que les salió, unos tal Bon Jovi. Los de la explosión del Challenger, la cantada de Arkonada, Los Mundos de Yupi y las pesetas rubias. Nos emocionamos con Superman, ET o “En busca del arca perdida”. Comíamos Phoskitos y Tigretones, lo mejor del mundo, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) tampoco estaba del todo mal. Somos la generación del tocata, de “La Bola de Cristal” (<<solo no puedes, con amigos sí), el “follow me”, El Coche Fantástico, Oliver y Benji, La abeja Maya, El hipnótica Planeta Imaginario, Los toreros muertos, La Orquesta Mondragón, el abrazafarolas del Butano y El Mississipi de Pepe Navarro con su inimitable Pepelu. La generación de la quinta del Buitre, y que se traumatizó con la muerte de Fernando Martín y Petrovic (¿quién coño juega hoy en el Madrid de baloncesto?). El 600 era un utilitario normal, el 124 un coche familiar y el 131 una berlina de lujo. El 23-F nos pareció un buen día porque no hubo clase y ponían películas por la tele. Nuestro grito de guerra fue: <<¡Tigres, leones, todos quieren ser los campeones!>> y <<¿Cómo están ustedes?>>, y descubrimos a las mujeres gracias a los tirantes de una tal Míriam Díaz Aroca. La generación que se cansó de ver a las mamachichos, a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial. La última generación que veía a su padre poner la baca del coche hasta el culo de maletas para ir de vacaciones. La última generación de las litronas y los porros, ¿qué coño?, ¡la última generación cuerda que ha habido! Esto va dedicado a las personas que nacieron entre 1980 y 1990. la verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia... Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag. Hacíamos viajes de diez o doce horas con cinco personas en un 600 o en un Renault 4 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapas a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a “lo que hace la madre hacen los hijos” para ver quién era el más bestia. Pasábamos horas construyendo nuestros vehículos con trozos de rodamiento para bajar por las cuestas, y sólo entonces, después de chocar con algún árbol, descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos, pero aprendimos a resolver el problema. Jugábamos a “Churro Va” y al pañuelo, y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. Eso sí, nos buscábamos maderas en los contenedores y nos hacíamos una caseta para pasar allí el rato. No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos, y al día siguiente todos contentos. La mitad de los compañeros de clase tenía la barbilla rota o algún diente mellado, o alguna pedrada en la cabeza. Teníamos peleas y nos partíamos la cara unos a otros, y aprendimos a superarlo. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que rara vez tenía refuerzo para los ho9mbros, y mucho menos carrito. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Estábamos siempre al aire libre corriendo y jugando, compartíamos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole, cosa que nuestras madrtes arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente. No tuvimos PlayStation hasta bien pasado el tiempo, ni Nintendo 64, ni vídeo juegos, ni noventa y nueve canales de televisión, ni dolby-surround, ni móviles, ordenadores o Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos llenos de agua y arrastrándonos por lo suelos destrozando la ropa. Nosotros sí tuvimos amigos, quedábamos con ellos y salíamos. O ni siquiera quedábamos: salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a la peonza, a las canicas, a la lima, al rescate... en fin, tecnología punta. Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos a la puerta. ¡Imaginaos!, sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá afuera, en el mundo cruel, sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos? Hicimos juegos con palos, botellas y balones de fútbol improvisados, y comimos pipas, y, aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron que operarnos para sacar las cáscaras. Bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques, sin embotellar, de donde chupaban los perros. Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la escopeta de perdigones o con el tirahuevos, sin adultos y antes de ser mayores de edad. ¡Dios mío! En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos, y los que no lo hacían tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como los demás y repitieron curso. ¡Qué horror, no inventaban exámenes extra! Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarlas el culo, y jugando a “Beso, verdad o atrevimiento”, no en un chat. Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos si transgredíamos alguna ley era inadmisible; si acaso te soltaban un guantazo o un zapatillazo y tú te callabas. Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. ¿Tú eres uno de nosotros? ¡ENHORABUENA! Recomienda este texto a todos los que tuvieron la suerte de crecer como nosotros, antes de que todos esos niñatos que hay ahora, que se creen algo y no tienen respeto ni educación, destrocen el mundo en el que vivimos. Un saludo a todos, ¡VIVA LA GENERACIÓN DE LOS 80! Un "piterpán" andante ( Camilo José cárdenas)
| El viajar y aprender cosas nuevas marcan la filosofía de Camilo. Establecer una relación formal con su pareja le asusta. Muestra interés por el cine, la publicidad y ahora además por el periodismo. Está estudiando porque quiere hacer competencia a los de mi profesión. El hecho de que sea colombiano refleja una de las problemáticas de nuestro país. Antes de venir a España, Camilo estuvo viviendo primero en Medellín, donde estudió Publicidad y trabajó después en una agencia importante. Más tarde, decidió trasladarse a Barranquilla, donde comenzó la carrera de Comunicación Social y Periodismo. Actualmente, Camilo vive en Vitoria y ha decidido volver a las andadas periodísticas en la Universidad de Leioa. A parte de esto, tiene muchos proyectos en mente. Le entusiasma el cine y tiene grandes dotes de guionista. Además, cada vez que sus ojos descubren un cartel publicitario, le entra cierta morriña. Hoy trata de lidiar con el hecho de que ha cumplido los 27. Le da miedo crecer si ello conlleva establecer una relación formal con su pareja. Camilo pretende dejar de lado esa seriedad lo máximo posible. Ahora lo que quiere es conocer mundo y otras culturas, aprender idiomas y trabajar en todo lo que le gusta. Es una persona muy independiente que está abierta en todo momento a conocer cosas nuevas. Son casi las diez de la noche y Camilo me espera en su propio coche en una calle de Vitoria. Es un coche verde oscuro pero no sé de qué marca; soy muy mala para eso. Él me espera con un nuevo look, se ha cortado sus largos “crespos”, como él los llama, y tiene un aire más juvenil. Me acomodo en el asiento del copiloto y observo que Camilo está bien abrigado con un bonito“saco”, cazadora para los que no hayan coincidido con ningún colombiano. Mientras vemos caer algunos copos de nieve desde el interior del vehículo, comenzamos a intercambiar las primeras palabras. Falta un día para que empiece la primavera pero nadie lo diría. Camilo habla muy rápido y tengo que estar muy atenta para entenderle. Desde un primer momento me pide que le tutee. Me cuenta que él ha emigrado de Colombia a nuestro país junto con su familia. La inmigración es una de las mayores preocupaciones de los españoles. La proporción de extranjeros aumentó el año pasado desde el 8,5% hasta el 9,3%. Los colombianos en nuestro país son 265.121; ocupan el quinto puesto de extranjeros según el INE. - Llevas tres años y tres meses viviendo en España. ¿Por qué decidiste venirte? - Porque quería estudiar en otro país, o sea, quería buscar otra ... Yo estaba estudiando Periodismo en Colombia y se me presentó la oportunidad de venir a estudiar Periodismo acá a España, porque mis padres vivían acá. - ¿Y por qué decidieron tus padres venir a vivir aquí? - Mi madre quería venirse porque tuvieron problemas con... Nosotros vivíamos a las afueras de la ciudad de Medellín y el campo se empezó a colocar un poquito peligroso. Entonces, empezamos a tener problemas de seguridad, muy, muy complicados y mis papás decidieron venir acá, donde todo está mucho más tranquilo. Mis hermanos y yo nos mudamos hacia otra ciudad distinta, en un núcleo central de una ciudad pequeña que era mucho más tranquila, costera; se llamaba Barranquilla. Mis padres vinieron para acá y ya después, nosotros decidimos venir también.. - De todos los lugares tan diferentes que hay en España, ¿por qué al País Vasco y no a otra Comunidad Autónoma? - ¿Por qué al País Vasco? Porque a mis papás les gustó mucho porque era muy parecido a la ciudad que vivíamos nosotros antes en Colombia, Medellín. Por el clima....bueno, a veces, cuando está así en primaveral es muy... es un clima fresco... porque a mi mamá le gusta el clima fresco. También, porque es muy verde, sí, más que nada por eso. Porque es muy, muy verde. - ¿Te has sentido integrado desde un primer momento o has tenido alguna dificultad? - Pues eso de la integración es muy, muy relativa pero bueno, yo no he sentido el problema de.... nunca me he sentido distinto, ni discriminado, ni nada. Nunca he sentido ningún tipo de rechazo, pero al que me rechace le pego una patada. - [Risas] Eso, ¡qué nadie se meta contigo! Bueno, continuando con el tema de la integración... Sé que has visitado distintos lugares de España como Cádiz, Madrid o Burgos. ¿ Has notado diferencias en el tratamiento de la gente de las diferentes regiones, que te hayan hecho sentirte más o menos cómodo? - Claro, es que es... muy distinto. Lógico, pues el clima determina mucho el comportamiento de determinado grupo social. Con el frío, la gente es más introvertida, más cerrada, más ensimismada y todo el cuento. El sur es todo lo contrario: Sevilla, Cádiz, Tarifa... La gente es muy alegre, muy abierta, muy fiestera. Es distinto pero de todas formas ambos lugares están bien. - Vosotros los colombianos que habéis emigrado a España mantenéis una relación muy cercana. ¿Crees que sois muy cerrados a la hora de relacionaros con los españoles o que cualquier emigrante, sin importar del país que sea, tiende a buscar todo lo que le une con su tierra? - No, no. Eso es muy complicado y fácil a la vez. Aunque los casos pueden generalizarse, todos son individuales. De acuerdo a la condición sociocultural de x colombiano en particular puede partirse a decir si es fácil o difícil que se integre. Lo mismo un español. Cuando hay una persona de un nivel cultural bajo, pues ve a una persona de otro país como si fuera un extraterrestre y se siente menospreciado. A medida que el nivel cultural de la persona, del país que sea, va aumentando, pues su mente se va abriendo de la misma manera, la persona se va expandiendo un poquito y todo va encadenándose por sí mismo. - Colombia es un país con unos paisajes preciosos. ¿Te apetecería regresar allí en un futuro? - Yo tengo claro que a Colombia no... No es que no quiera volver sino que no tengo a qué volver . Toda la familia que tengo está aquí y no tengo nada que me ate a Colombia. Lo que pasa que yo he sido muy nómada. O sea, yo he cambiado mucho, mucho de ciudades a lo largo de toda mi vida y cuando no empiezo a tener cambios en mi vida pues ya me asfixio. Pero bueno, claro que hay cosas que se echan de menos. Cuando tienes nostalgia es porque has vivido cosas bonitas y es bueno recordarlas, pero lo bueno también es vivir cosas nuevas, que es lo que me gusta a mí. Además, aquí en España hay gallegas muy guapas [Risas]. Como buen latino, Camilo es todo un adulador. Aprovecha cualquier momento para decir cosas bonitas a las mujeres. Tras el piropo, le hago pensar cómo sería su vida si continuase en Colombia. “ Guau, pues... la verdad es que nunca me lo había planteado”, me contesta maravillado. Después de pensarlo bien, me dice que seguramente tendría que trabajar muy duro para vivir más o menos bien. “Para tener un ritmo y una vida de clase media alta o media, así normalita, hay que esforzarse un montón”, señala Camilo refiriéndose a su país. La mayor diferencia es que él estaría más preocupado por casarse y tener hijos, trabajaría en cualquier cosa y apenas podría viajar, es decir, sería un Camilo irreconocible. February 10 LO SABEMOS
El salario medio en Televisión Española de un alcachofero de agencia es de 50 euros por jornada, el caché de un tertuliano oscila entre los 900 y 1.800 euros y Carmen M. Bordiu recibe 48.000 euros por programa. La dirección de RTVE no tiene por qué preocuparse sobre la deuda y pagar así estos precios desorbitados, obviamente no los digo por los reporteros. El estadístico Jontxu Zri afirma: “Sería una buena técnica para que aumentase el salario medio en España durante este nuevo año, al menos eso es lo que reflejarían las encuestas”. El Gobierno se ha comprometido a asumir la deuda de RTVE hasta el año 2010, con lo cual libera a la empresa del pago de más de 250 millones al año. TRES CAJERAS Y UN DESTINOLa Anne, la Sevilla y la Bordiu “Hola corazones”, a la hora de comer. Uno, dúe, tre, quattro, a las diez. Comienza en la primera el meneo de culo solidario. Las Cármenes sólo pretenden conseguir dinero. Anne Igartiburu también. Si se despiden empleados, eso es lo de menos. Los reality shows están saturados, el apalizar a los paparazzis con toallas mojadas ya no se lleva y el dedicarse a la canción implica cierta inversión, y dinero también. Ahora los famosillos prefieren lucrarse económicamente haciendo el ridículo, pero no mediante posados a lo Ana Obregón como toda la vida, ahora lo hacen mediante el bailoteo. Una voltereta por aquí dos mil euros, un meneo de culillo por allá cinco mil, una flatulencia por detrás mil quinientos y así hasta llegar a los 48.000 euros por programa. El “Hola corazones” del mediodía pasa a ser el “Uno, dúe, tre, quattro” de la noche.
Carmen Martínez Bordiu, concursante de este bailable programa , nos desvela: “ me siento como si tuviese veinticinco operaciones menos, el contribuir para una causa benéfica es maravilloso para sentirse bien con uno mismo, deberían emitir el programa más de una vez a la semana para poder alcanzar el estado de armonía total”. Carmen Sevilla, participante también de todo este escaparate musical, comenta la razón que verdaderamente le conmueve: “ Los cuatro finalistas ganan en total 60.000 euros que podrán ser donados a una ONG. Si es que los españoles somos gente solidaria, nos gusta que la gente viva bien, Mira quien baila es un programa que mira por los demás”. La presentadora, Anne Igartiburu, corrobora esa afirmación: “Televisión Española sólo piensa en hacer el bien sin importarle su propia situación. Tiene una deuda de unos 7.800 euros, sin embargo, a mí me siguen pagando por cada temporada de Mira quién cobra unos 130.000 euros. Eso no es todo, también cobro por Corazón Corasón , al año unos 400.000 euros”.
Bordiú ha tenido tantas pérdidas con motivo de sus bodas que ya no le vale con las exclusivas del Hola a secas. Su familia, a pesar de vender parte de su legado, todavía controla un complejo entramado de sociedades y propiedades inmobiliarias. Pero esto no es suficiente para vivir, “Necesito vomitar las copas de la noche anterior después de realizar los giros en los bailes que me proponen en Mira quien cobra y si encima me pagan las copas de toda mi vida y las de mis hijos, no me puedo negar”. Por lo menos, es una persona franca.
Carmen Sevilla, harta de tantas exclusivas en las que se hacía la tonta, ha optado por hacerse la amorfa. Se niega a no cobrar las exclusivas y se dedica a bailar break dance. Carmen, de 76 años, andaluza, con unos pendientes largos y ropa deportiva moviendo el cuerpo como si tuviese ataques epilépticos.
Corazón de verano, de otoño o de besugo, es un programa en el que periodistas persiguen a famosetes cobrando de nuestro bolsillo, así como el encargado de sonido, los cámaras, los realizadores... Anne, tan feliz y sonriente como siempre como si de un maniquí pisapapeles se tratase nos tranquiliza para que no nos alarmemos: “Nadie debe preocuparse por la situación actual de la televisión pública. Televisión española tiene una gran deuda pero se acaba de llevar a cabo un plan de regulación de los empleados que deja en la calle a 4.150 profesionales, de 9.000 totales que somos. Habrá menos gente a la que pagar y se podrá seguir haciendo hincapié en otros”.
CALIENTE, CALIENTEEl planeta está que arde Usar y tirar, Gastar y gastar. La Tierra se calienta cada día más. Las empresas se aprovechan de ello. Cinco minutos no bastan. La solución: contribuir ecológicamente como Bush o matarse a follar.
Hablemos de calor, no de los calentones producidos por los bailes de la nietísima, sino del calor ambiental. El año 2007 será el más caluroso de la historia como resultado del calentamiento global y de “El Niño”. Se nos habla de desertificaciones con cuchilla, de la subida del nivel del mar, de crisis agroalimenticias, de la extensión de enfermedades tropicales como la malaria en Italia ... pero nada del aumento de la vida sexual de las focas. El descenso de las lluvias ha obligado a las focas hembra a viajar más lejos y alejarse de sus parejas en busca de agua fresca, lo que da más oportunidades a los machos débiles a emparejarse con ellas. Euskadi, por fin hay esperanzas.
George W. Bush ha reconocido por fin que el cambio climático existe, que es un "serio desafío". El presidente estadounidense, el mismo que boicoteó el protocolo de Kioto y hasta hace nada se burlaba del calentamiento global, ha presentado un plan para reducir en su país la dependencia del petróleo, sustituyendo la gasolina por combustibles de origen vegetal. “El hecho de que mi popularidad haya caído un 30% y el desastre de Irak no tienen nada que ver con mi cambio de opinión, de repente he sentido eso que llaman sentimiento solidario con el medio ambiente”, afirma el presidente estadounidense. Contribuyendo a esta fuente solidaridad, Bush pidió más 285 mil millones de dólares para afrontar la guerra, recortando gastos sociales y de protección del medio ambiente, cuando la siguiente cifra presupuestaria que le sigue se sitúa en 465.000 millones de dólares por Gran Bretaña. A pesar de ello, Bush nos transmite un esperanzador mensaje: “los 244.000 millones de dólares de déficit presupuestario previstos para el año 2007 se transformaran en superávit para el 2012, tres años después de que haya abandonado la Casa Blanca”. Además, “debemos avanzar drásticamente con la construcción de más centrales nucleares ya que son ecológicas, finas y seguras. Necesitamos ser superiores a Irán, ellos tienen una nosotros necesitamos 50 bomb... , digo, centrales atómicas”, defiende el presidente.
“Usar y tirar, gastar y gastar es lo que más me gusta, sin embargo he optado por protestar ante la situación ambiental actual. No voy a usar ningún tipo de electricidad durante cinco minutos al igual que París con la Torre Eiffel”, dice Gastor Augusto, un consumidor empedernido. Estas ansias de ecología también afectan a las empresas. La reducción de CO2 a la atmósfera durante los próximos años supondrá una inversión equivalente al 1% del PIB mundial. De no hacerlo, las repercusiones económicas como sequías, inundaciones, millones de desplazados, nuevas enfermedades, destrucción de la agricultura, etc., equivaldrían a una destrucción de entre el 5% y 20% del PIB. Es la hora de los nuevos negocios: seguros para protegerse del cambio climático, captura y almacenaje de CO2, arquitectura sostenible... “He inventado un sistema de microondas ecológicas que transforma la mierda de caracol en petróleo, me voy a forrar, y si contamina ya comprarán un bono que les permita contaminar más”, dice el científico Peras Al Olmo. Nosotros mientras tanto preocupándonos por una tal Érika. EXTERNALIZACIONES SIN FRONTERAS
Todo un logro de la reforma laboral a favor de los derechos de los trabajadores más desfavorecidos
La nueva ola de solidaridad moja a las multinacionales. Los empresarios sólo piensan en el desarrollo del Tercer Mundo, no sólo con el 0.7 sino enseñándoles a ganarse su pan.
Atento Teleputadas España S.A., principal empresa del sector de Telemárketing participada por Telefónica y BBVA, decidió hacer una reestructuración empresarial de 200 trabajadores en su centro de Barcelona, en concreto en su Línea de Atención Personal (LAP). A esto se le suman los despidos del centro de Sevilla, de otros 200, en el servicio de Movistar. Óscar Muchas Gracias obsequió a la plantilla por alto rendimiento laboral con unas vacaciones pagadas con visitas guiadas al INEM. Esta empresa opta por una externalización de sus servicios y por una deslocalización a Latinoamérica y Marruecos. Está claro que lo importante para Atento es el bienestar de sus trabajadores y de los pertenecientes a países desarrollados. Con la externalización se funden estos objetivos haciendo que trabajen los más necesitados.
La nueva política solidaria: “Deja de malpagar a los nacionales para peorpagar a los desfavorecidos”. Trata de potenciar el desarrollo económico creando infrastructuras sólidas para el comercio internacional. La novedad de esta ONG es que no da ayudas económicas sino que enseña a “pescar” a los que no saben.... bueno, también a coser balones, poner cabezas a muñecas pechugonas, etc. “Encima que domesticamos a estos salvajes, hay quien duda de nuestra gran labor social”, afirma, el responsable de recursos humanos de Atento, Txini Topés Kando.
Esta reforma laboral reduce la indemnización máxima en caso de despido, que pasa a ser de 33 días al año con un máximo de 24 mensualidades en lugar de 45 días al año con 42. Gracias a la reforma nos podemos despedir del contrato temporal, tras un período de pruebas el trabajador puede convertirse en indefinido, como dice la parte contratante de la primera parte: “cheap saying goodbye”. Además, se facilitan los despidos colectivos, que no necesitan ya autorización administrativa y que tampoco tienen que ser negociados. Despedir a 100 personas es tan fácil ahora como despedir a una.
“Les damos un trabajo honrado y mayores oportunidades sociales, así no caen en la prostitución como sus madres”, apunta el empresario Manuel Mier de Cilla. Benito Capel Otas, otro de los grandes empresarios del panorama empresarial español, declaró: “No sé porque me acusan de racista siempre, encima que decido cerrar mi empresa en España y abrirla en Marruecos para que los moros puedan trabajar”. A pesar de esta nueva reforma muchos empresarios establecen que no es suficiente, “hay que abaratar el despido todavía más hasta que el trabajador pague por trabajar y llegar así a un esclavismo biyectivo”, establece Mier de Cilla. “Mediante esta reforma la gente esta aún más puteada y en general no hace nada. Nuestro sindicato tampoco, hay que esforzarse por un futuro mejor de la empresa” expresa un sindicalista tolerante. Un trabajador de Atento Teleputadas en Marruecos nos confesó estar trabajando para conseguir pagarse el viaje a España: “Nos prometieron que tras dos años trabajando en la empresa conseguiríamos el dinero suficiente para el viaje. Ya entiendo porque en España nadie se queja de la situación laboral, los empresarios siempre están pensando en el bienestar de sus empleados”. |
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